¿Qué es y para qué sirve la agricultura de irrigación?


La irrigación puede definirse como el conjunto de dispositivos capaces de aportar, de forma artificial y ordenada, el caudal de aguas sobre los terrenos más necesitados, con la finalidad de obtener una producción agrícola eficiente.

Estos aportes de agua van a establecer, en unos casos, y restablecer, en otros, la humedad que los terrenos necesitan para la vegetación, así como la provisión de elementos nutrientes para las plantaciones.

Además de favorecer la cosecha con el grado de agua que se necesita, la agricultura de irrigación fomenta la productividad, ayuda al control efectivo de las plagas, y a reducir la mano de obra.

 

Principales técnicas utilizadas en la Agricultura de irrigación

Las técnicas empleadas por los profesionales del sector agrícola para proveer de humedad suficiente mediante irrigación, se suelen clasificar de esta forma:

  • Redistribución de flujos de agua fluvial

Esta redistribución se realiza sin almacenamiento hídrico. Suele realizarse utilizando canales y presas de derivación. Desde siempre se ha utilizado esta técnica.

En el caso de China, el uso de las llamadas “aguas altas” del Nilo y su derivación hacia los ríos de China, es un proceso efectuado desde la antigüedad.

  • Obras superficiales

Con técnicas sencillas y de carácter local, se llevan a cabo obras modestas, en pequeñas comunidades. En otros casos, se diseñan y fabrican obras de grandes dimensiones, fruto de decisiones a gran escala, con costosas técnicas; es el caso de las grandes presas de almacenamiento.

  • Reservas subterráneas

Según la profundidad utilizada este método tiene diferentes modalidades, como es el caso de los pozos tradicionales, que recogen el agua alta superficial, o los pozos con bombas a motor, aptos para las napas más profundas, etc.


 

La distribución

Las diferentes técnicas de distribución del agua a los campos son elegidas en función de la necesidad de recursos hídricos, el caudal de líquido que se vaya a movilizar. Las técnicas que se basan en la gravedad terrestre son las más sencillas, y aún las más utilizadas en todo el mundo.

Sin embargo, los procesos de distribución de agua bajo presión (aspersión, goteo, etc.), son mucho más eficaces, pero también más costosos.

Estas técnicas de extensión del agua han ido evolucionando, hasta adoptar todo tipo de formas técnicas y de complejas combinaciones, originando gran variedad de tipos de irrigación.

 

Irrigación superficial

La más popular. El agua se aplica a causa de la gravedad, va infiltrándose en el terreno, y mojándolo. Aún se utiliza en el 95 % de todos los cultivos mundiales.

Es barata en su desarrollo y requiere una inversión mínima. Es un sistema muy útil en áreas con escasez de agua.

No le afectan las características climáticas, ni la calidad del agua. Como desventaja, el agua se encharca, y el suelo debe tener el drenaje adecuado.

 

Irrigación mediante rociadores

Mediante este sistema, el agua se va a distribuir por el terreno con ayuda de la alta presión, consiguiendo el efecto de la lluvia, durante el tiempo seco.

De esta forma, la humedad se distribuye de forma uniforme. En climas caracterizados por el viento, el efecto se minimiza.

 

Irrigación por goteo

En la irrigación por goteo, el agua va llegando a la misma raíz, gota a gota. Es la técnica más eficiente, pero también el más costoso y el menos agradable a la vista, a causa de las líneas plásticas.

 

Irrigación inteligente

Este innovador sistema se basa en el uso de sondas inteligentes, que hace llegar el agua y la humedad a una gran profundidad, mediante el uso de sondas inteligentes, que se conectan a una estación de control, que suele funcionar mediante energía solar.

Entre las dificultades de este tipo de riegos, está el supuesto de aquellos terrenos con mucha salinidad en el suelo, y una deficiente calidad de agua.

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