Arados agrícolas: todo lo que necesitas saber


El arado es una de las herramientas más antiguas usadas en la agricultura, y que supuso un gran avance al favorecer la descompactación del terreno. Diseñada para abrir surcos en la tierra y remover el suelo antes de la siembra, comenzó siendo de tracción animal, una condición que se mantuvo durante siglos.

Su uso se documenta en Mesopotamia desde el cuarto milenio a.C. Aunque su función sigue siendo la misma hoy en día, con la aparición de los tractores ha ido evolucionando hasta convertirse en un apero de mayor tamaño, más sofisticado y más tecnológico.

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La controversia actual sobre el arado 

Actualmente, el arado se encuentra en tela de juicio, con defensores y detractores que esgrimen diferentes argumentos y puntos de vista.

Mientras que para los primeros se trata de una práctica que se ha realizado toda la vida porque tiene ventajas probadas como la descompactación del terreno y el enterramiento de malas hierbas, restos de cultivos o estiércol.

Los segundos, en cambio, opinan que el suelo no debe tocarse, para así evitar que se destruya su vida al exponer los microorganismos que viven a una cierta profundidad a la superficie, y viceversa.

¿En qué se fundamentan las tendencias antiarado?

De acuerdo con estas nuevas tendencias antiarado, defendidas principalmente por los sistemas de no laboreo, la descomposición de la materia orgánica en profundidad es menos eficiente y el arado continuado reduce la fertilidad del suelo a largo plazo.

Sin embargo, hay que puntualizar que en el mismo año se obtienen resultados positivos, ya que se acelera la mineralización de la materia orgánica y se permite a las plantas explorar toda esa profundidad inmediatamente.

En definitiva, la diferencia sustancial radica en optar por priorizar el bienestar del cultivo del año en curso, o en promover un aumento de fertilidad del suelo a largo plazo, manteniéndolo cubierto y evitando las labores que a la larga lo compactan.

También hay que mencionar que existe una opción que no invierte los perfiles del suelo y que logra los mismos resultados que el arado (descompactar y enterrar residuos). Se trata de los aperos con rejas verticales, que respetan la posición de los horizontes del suelo.

Las diferentes formas de entender el arado agrícola 

En función de su posición ante la práctica del arado, podemos diferenciar los siguientes grupos de agricultores:

  • Los que aran el suelo y basan sus trabajos en el laboreo intensivo.
  • Los que limitan el laboreo a trabajo en vertical (chisel, subsolador).
  • Los que evitan el laboreo y labran solo superficialmente para el control de malezas e incorporación en superficie de desechos.
  • Los que realizan siembra directa y no hacen ningún tipo de labor.

Como ves, las posturas son variadas. Pero independientemente de cuál sea la tuya, es interesante que conozcas las características de los arados agrícolas actuales y la tecnología que incorporan.

Tipos de arados agrícolas y sus ventajas 

Entre los arados de tracción mecánica encontramos los siguientes tipos:

  • Arado de reja y vertedera: el arado de reja y vertedera es uno de los más comunes. La reja penetra en la tierra y produce el corte de una porción de suelo, que después es volteada por la vertedera, dejando abierto un surco en su recorrido. Los tipos de vertederas son varios, y la anchura de las rejas oscila entre los 25 y los 50 centímetros.

Es apropiado para acelerar la descomposición de rastrojos, pues reduce la multiplicación de nuevas malezas en el suelo. No se trata de un arado indicado para suelos sueltos –dado que únicamente causa un desplazamiento lateral del suelo– ni con muchas raíces o piedras. 

  • Arado de discos: en este tipo, los útiles de corte y volteo tienen forma de disco en forma de casquete esférico, que gira alrededor de ejes unidos a un bastidor. Los arados de discos se recomiendan para terrenos:
    • Pesados y adherentes, secos y duros o con gran cantidad de piedras y raíces.
    • Aquellos en los que el arado no debe invertir totalmente la capa de tierra, principalmente para evitar la erosión.  
    • Abrasivos, ya que si no desgastarían rápidamente las piezas que no sean giratorias. 

Además de los tipos de arados recién explicados, en función del enganche al tractor clasificamos a los arados en 3 categorías:

  • Arado de arrastre de dos puntos: su barra de enganche se acopla la barra de tiro del tractor. Es el que más se usa en los arados de muchos cuerpos.
  • Arado semimontado o semisuspendido: la parte delantera va montada encima del tractor o bien acoplada con un enganche de tres puntos, pero tiene un soporte posterior Al descargar parte de su peso sobre el tractor, se da una mejora de la tracción.
  • Arado de enganche de tres puntos o suspendido: al igual  que en el anterior, todo su peso se le carga al tractor, de modo que tiene las mismas ventajas que el arado semimontado. En cuanto a los consumos y potencias de cada tipo de apero, para calcularlos hay que tener en cuenta el tipo de suelo y su estado.

También distinguimos arados reversibles y fijos:

  • Arado reversible:  permite volver por la siguiente pasada en sentido opuesto ya que gira y cambia el lado al que echan la tierra (o hace el surco).
  • Arado fijo: solo puede trabajar hacia un lado, es decir, hay que dar la vuelta al campo para conseguir el mismo resultado o bien trabajarlo por trozos hacia distintos lados de forma que quedaran surcos y caballones. Tiene la ventaja de ser mucho más barato que el reversible. 

En cuanto a la clasificación por tamaño, esta se mide normalmente por el número de cuerpos del arado, que está entre 2 y 20. 

Cabe señalar que los arados más tecnificados pueden variar su anchura hidráulicamente adaptándose a las condiciones del terreno.

Recomendaciones de uso del arado

A la hora de utilizar el arado es recomendable que el suelo se encuentre en estado deformable. Las velocidades adecuadas son las que están entre 3.5 y 7.5 km/h.

El arado en condiciones de trabajo requiere:

  • Un esfuerzo de tracción por sección de área trabajada entre 40 y 80 kg-fuerza/dm2, con una eficiencia en parcela entre 0.65 y 0.85.
  • Un consumo de combustible en el tractor por debajo de 0.8 a 1.0 L/ha por cada centímetro de profundidad de trabajo.

El arado es una práctica que conlleva una gran gasto de combustible, tiempo y dinero. Por eso es muy importante que, si apuestas por él, valores los costes que te supone. 

Para ello es recomendable que uses una app como Agroptima, con la que puedes apuntar todo lo que gastas en cada labor y así sacar conclusiones referentes a los rendimientos.

 Así conseguirás ver claramente si te merece la pena seguir arando o no, y podrás aumentar la eficiencia de tu cultivo. Cada caso tiene sus particularidades y requiere de una valoración específica. ¡Conoce cuál es tu situación probando gratis la app de Agroptima!

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