Los beneficios del cultivo bajo plástico


En su concepto, un invernadero es un espacio cerrado, sin movilidad, destinado a la horticultura, provisto de una cubierta exterior translúcida, de vidrio o plástico, que permite el control de la humedad del ambiente, la temperatura, y otras variables ambientales óptimas para favorecer el desarrollo de las plantaciones.

La finalidad del cultivo bajo plástico es protegerlo de las variaciones del clima, y aprovechar el aporte de la radiación solar, calentando a través del vidrio u otro tipo de material de la cubierta.

Este material también servirá para atrapar la energía en el interior del invernadero. El efecto neto será la acumulación del calor y el incremento de la temperatura en el recinto.

 

Tipología de invernaderos

A continuación se detallaran los diferentes modelos de invernaderos por tipologías:

 

  • Invernaderos fríos

Son los más económicos. Su estructura básica tiene como única fuente de calor los rayos de sol. Si se trata de una zona de frío invernal, las temperaturas que se generarán en el interior del invernadero estarán alrededor de 5 grados centígrados por encima de la temperatura exterior.

El uso de esta modalidad es el sembrado o almacenaje de plantas de semilleros al finalizar el invierno, y durante la primavera. También se utilizan durante todo el verano para determinados cultivos.

 

  • Invernaderos frescos

Su temperatura de mantenimiento está entre 5 y 7 grados. Su uso habitual es el cultivo un mes antes que el invernadero frío, así como ofrecer protección a las plantaciones más sensibles a las heladas invernales, para cultivos de clima fresco durante el otoño y el invierno, así como cultivos templados en el verano.

 

  • Invernaderos templados

Su temperatura media ronda los 13 grados, con un aporte extra de calor durante el día, en función de su emplazamiento. A medida que desciendan las temperaturas, los costes de calefacción se incrementarán. Este tipo de invernaderos es óptimo, por su temperatura controlada continuamente, para el cultivo de hortalizas y plantas de ciclo anual.

 

  • Invernaderos cálidos

Son los que exigen un coste más alto para su mantenimiento. Mantienen una temperatura mínima de 18 grados centígrados, con la ayuda de calor generado de forma artificial. Son los adecuados para los cultivos tropicales; para otro tipo de verduras y hortalizas, esta temperatura puede resultar excesiva.

 

La luz en los cultivos bajo plástico

La orientación del invernadero es una de las claves para un óptimo aprovechamiento. Tiene que estar orientado, a falta de otras limitaciones, con su eje longitudinal de este a oeste. Además, es muy positivo evitar cualquier sombra, así como el agua y polvo acumulados en las paredes.

Si deseamos que la luz procedente del sol no sea tan intensa, podemos reducirla parcialmente mediante mallas de sombreo.

Para la iluminación artificial en el interior, lo mejor es usar lámparas de sodio de alta presión.

 

Controles de temperatura

La temperatura media de los invernaderos está en torno a los 10-15 grados. La diferencia entre la temperatura de día y de noche más positiva para la plantación estaría entre los 5-7ºC.

Hay que controlar la temperatura del suelo, de importancia similar a la del aire. Si la temperatura del suelo es inferior a los 7ºC, las raíces no van a absorber adecuadamente los elementos nutritivos que necesitan, ni la humedad.

La iluminación también contribuye al sobrecalentamiento del interior del espacio. Para una eficaz regulación de las altas temperaturas, funcionan muy bien las mallas de sombreo, sistemas de ventilación en la parte de la cubierta, y mojar con frecuencia el suelo del invernadero.

La ventilación del espacio es importante, para expulsar excedentes de aire caliente, y para que la circulación del aire en el interior sea adecuada, entre otras cosas para evitar plagas y enfermedades.

Humedad

Para el control de la humedad del aire, lo mejor es colocar un higrómetro. Como media, las plantaciones necesitan una humedad relativa del aire entre el 45 y el 60%. Una humedad demasiado alta va a potenciar el desarrollo de enfermedades en el cultivo y de plagas; por el contrario, una humedad baja podría provocar el secado de las plantas.

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