Claves de la poda del almendro

poda del almendro

La poda del almendro es imprescindible para garantizar el desarrollo equilibrado del árbol y hacer más productiva su cosecha. De acuerdo con la edad del árbol y el objetivo que busquemos deberemos aplicar distintos métodos de poda. En este artículo te damos las claves para llevarla a cabo con éxito. 

New Call-to-action

Factores que influyen en el tipo de poda del almendro

Cada variedad de almendro tiene unas características particulares de crecimiento. Por eso, a la hora de hacer la poda, debemos tener este aspecto en cuenta. 

Los distintos patrones de crecimiento según la variedad son: 

  • Erguido: Asperilla, Ferraduel, Constanti, Marinada, Ferragnes, Marta, Peraleja, Rumbeta y Tarraco.
  • Medio: Cambra, Cristomorto, Cartayera, Garrigues, Glorieta, Masbovera, Soleta, Vayro y Vert.
  • Abierto: Belona, Desmayo largueta, Blanquerna, Lauranne, Genco, almendro Guara, Marcona, Supernova y Tuono.
  • Caedizo: Antoñeta.

Además de los patrones de crecimiento enumerados,  tendremos que considerar otros aspectos, como el tipo de suelo, el clima, si es secano o regadío o el marco de plantación.

La poda del almendro en cada etapa de desarrollo 

El aspecto más influyente a la hora de elegir el tipo de poda es, como con otros frutales, el estadio evolutivo del árbol y el objetivo que queramos conseguir. Considerando esto, existen los siguientes métodos de poda:

  • Poda de formación: se realiza durante los primeros años de vida del árbol, con el objetivo de dar forma a la estructura final que tendrá. Se comienza en el primer año de plantación y se continúa haciendo hasta el sexto o séptimo, cuando el almendro está prácticamente desarrollado. Este tipo de poda engloba también a la poda de plantación que, como su nombre indica, se lleva a cabo en el momento en el que se planta el árbol. Consiste cortar las raíces dañadas o las que sean demasiado largas.  
  • Poda de fructificación: también llamada poda de producción, ya que su propósito principal es favorecer esta. Se recortan las ramas para rejuvenecer al árbol, buscando siempre el equilibrio entre la mayor productividad y la mejor calidad del fruto. Se van cortando las ramas viejas, dañadas, poco productivas en favor de otras más jóvenes que las van a sustituir progresivamente. Además, este tipo de poda sirve también para mantener la forma y volumen deseado del frutal. Se realiza durante toda la etapa productiva del almendro, preferiblemente una vez al año. 
  • Poda de renovación: también conocida como poda de rejuvenecimiento o de restauración, es la más drástica de todas , ya que consiste en cortar la mayor parte del árbol cuando este está enfermo o ya es muy viejo, para volver a formar la estructura desde la cruz. Es preferible realizarla por partes para no producir un estrés tan grande al árbol, cortando una rama primaria por año, y comenzando por aquellas que tengan mejor orientación solar. De este modo, mantendremos algo de producción durante el tiempo que dura la operación. La época del año más adecuada para llevar a cabo la poda de renovación es antes del invierno, alrededor del mes de noviembre. 

La poda del almendro en las plantaciones superintensivas

La poda en las plantaciones de almendro superintensivas presenta ciertas peculiaridades.

Con esta nueva tendencia de plantación, los árboles se disponen mucho más juntos: en hileras a una distancia de entre de 2,5 y 7 m, con plantas a entre 0,7 y 1,5 metros.

El principal objetivo de las plantaciones de almendro superintensivas es aumentar la rentabilidad, mecanizando la recolección mediante vendimiadora. Con la poda, se busca hacer la hilera más adaptable a esta máquina. Para ello, se delimita una altura y un diámetro máximo, formando una pared en forma de setos unidos unos con otros, de manera que, sobre uno  o dos ejes verticales, se van seleccionando las ramas secundarias, renovándolas cuando dejan de ser productivas y limitando su longitud en caso de que sobrepasen las medidas mecanizables. 

Los dos resultados que conseguimos con este sistema son:

  • Una entrada en producción más prematura.
  • La reducción de costes de la recolección.

Como apunte, hay que tener en cuenta que este sistema requiere variedades poco vigorosas o bien portainjertos enanizantes. Además, el coste de la poda es mayor.  

Conclusiones

Como has visto, en función de la edad de los almendros y de los objetivos que busquemos, debemos aplicar un tipo de poda u otro. Los que te hemos explicado en este artículo son los más importantes y constituyen la base de la poda del almendro. Sin embargo, esto no implica que haya que aplicarlos a rajatabla, puesto que en función de nuestra experiencia iremos adaptando cada poda. Por eso es importante que observes cada año cómo responde el árbol a los cortes. Así podrás  ir rectificando y adecuando la poda al propósito que persigas. 

Por último, para favorecer la rentabilidad de cualquier explotación agrícola, también de almendros, es recomendable utilizar herramientas como Agroptima, que te permite llevar un control exhaustivo de todas las labores que realizas en el campo, así como de tus costes e ingresos. ¡Pruébala gratis 15 días!

New Call-to-action

+No hay comentarios

Añade el tuyo