Cómo afecta en las sandías la gomosis


Esta enfermedad está considerada como un patógeno de alto poder destructivo. En Estados Unidos se han producido efectos devastadores en el caso de plantaciones de sandía y de melón.

Entre sus síntomas, es muy fácil reconocer esta enfermedad por las resudaciones en los tallos de las plantas de la sandía, además de la necrosis o pudrición en las hojas y frutos de la planta.

La variable que más incide en el surgimiento de la enfermedad es la condensación de humedad en la base de la planta, sobre todo cuando la temperatura ambiental se sitúa en torno a los 25ºC.

Aunque la gomosis en la sandía se da con más frecuencia en las zonas tropicales, también se ha ido extendiendo a regiones con un clima más templado. El período más propicio para que la enfermedad se reproduzca es el que corresponde a periodos de lluvia, como la primavera y el otoño. La consecuencia final es la caída de las hojas.

 

Primeros síntomas de pudrición

La invasión del agente patógeno viene influenciada por un exceso de humedad en el terreno. Entre los primeros síntomas está el tono amarillento que van adquiriendo las plantas, junto a la marchitez e imagen de decaimiento general.

Aunque en un primer momento la savia pueda continuar su flujo, si la enfermedad avanza las raíces bajo la zona infectada no van a poder percibir el retorno de la savia, con el consiguiente riesgo de secado. Las consecuencias se irán observando de forma vertical sobre la planta.

En su inicio, la gomosis no suele observarse a simple vista, generalmente porque la tierra cubre la raíz de las plantas, que es donde primero está incidiendo la infección. Pero poco a poco se visualizarán sus efectos, con frutos de un tamaño muy pequeño y sin el desarrollo adecuado, brotes débiles, el color amarillento en las hojas de la planta, etc.

En una segunda fase iremos viendo la aparición de una materia gomosa que se resuda por toda la planta. Tenemos tendencia a mirar esta formación de goma como algo preocupante, cuando en realidad es una especie de mecanismo de protección de la planta frente a estímulos y agentes externos.

A modo de ejemplo, una invasión de parásitos que rodea el área o la superficie de la infección será bloqueada por la sustancia gomosa, consiguiendo detener el proceso de extensión de la enfermedad.

Sobre las hojas que reciben la infección es usual que aparezcan manchas de carácter necrótico, que irán extendiéndose y pueden llegar a destruir una buena parte de la plantación. También se da el caso de que las plantas que han recibido la infección de la gomosis acaben marchitándose.

En algunos casos, sobre todo en cultivos de invernadero, se han observado infecciones con forma de podredumbre de un tono blanquecino.

 

Medidas de control de la gomosis

 

  • En el momento de la siembra, es fundamental utilizar semillas sanas, sin contaminación ni contagio. Además, la profundidad de la siembra no debe ser excesiva.

 

  • Cuando la plantación ha sido infectada por el agente patógeno de la gomosis, de forma generalizada, la decisión más adecuada es dejar una rotación de dos años.

 

  • La excesiva humedad favorece claramente el surgimiento y el desarrollo de la enfermedad. Los riegos por aspersión también.

 

  • Con las condiciones adecuadas, es positivo llevar a cabo un programa de implantación de productos fitosanitarios preventivos y curativos, sobre todo los que contienen cobre.

 

  • En aquellos cultivos que se encuentren debajo de protección o abrigo hay que facilitar la ventilación, evitando que se condense agua sobre las plantas.

 

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