¿Cómo podar los árboles frutales?

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Para poder recoger un fruto saludable y de rendimiento de nuestros árboles frutales, la poda es imprescindible. La poda que realizaremos en invierno es fundamental para obtener una buena cosecha.

En el caso de árboles jóvenes, que no excedan de los 7-8 años, podarlos en temporada invernal va a fomentar su crecimiento y la consecución de una forma adecuada. Los meses óptimos para realizar la poda en el invierno son los primeros del año, enero y febrero, cuando el árbol está en reposo, no hay hojas.

Cuando el árbol está en plena vegetación, la savia que fluye hacia arriba potenciará el desarrollo de las puntas de las ramas, en perjuicio de la base de las mismas. La savia llamada elaborada, la que retorna hacia abajo, contiene el azúcar necesario para vigorizar la rama.

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Por ello, si el árbol es vigoroso y crece hacia arriba, tendrá tendencia a fabricar madera y no generará fruto suficiente. Si las ramas están demasiado cargadas de frutas, la savia que fluye servirá para nutrir las frutas, y el árbol puede morir agotado.

Para asegurar las condiciones necesarias, muchos agricultores recurren al uso de diferentes tipos de abono para frutales, abonos naturales o artificiales, con el fin de preparar el suelo y dejarlo a punto para el proceso de siembra.

Primeros pasos de la poda

Antes de comenzar la poda, es muy positivo hacer un análisis del estado del árbol y pensar cómo será su aspecto final, así como las acciones de poda a llevar a cabo. Algunas pautas a seguir son las siguientes:

  • Lo primero será cortar las ramas más gordas, las que están desarrollándose hacia dentro del árbol, hacia la parte baja o demasiado hacia arriba.
  • Hay que retirar el follaje seco, aquel que da la apariencia de muerto.
  • La idea es ir fortaleciendo y favoreciendo el desarrollo de las ramas más horizontales, las que van creciendo hacia fuera del árbol, eliminando las que estén creciendo hacia arriba. La explicación es sencilla, será en las ramas más horizontales donde va a generarse el mejor fruto.
  • Cuando de las ramas han ido brotando capullos de flores y llega el momento de la pida, deben cortarse aproximadamente en un tercio.
    De esta manera evitaremos que las ramas sean tan largas que el mismo peso del fruto, en el caso de que carguen mucho, acabe rompiéndolas.
  • Para podar usaremos una herramienta lo más afilada posible, con la que podamos realizar cortes uniformes, limpios y precisos.

Protegiendo de enfermedades 

Entre los beneficios de la poda, además de obtener una buena cosecha, está la protección a los árboles de algunas enfermedades con fitosanitarios, para evitar que puedan extenderse en algunas ramas que no han sido cuidadas o podadas.

La mejor época

Como vemos, el motivo principal de podar los árboles es potenciar su cantidad de fruto, la calidad y el rendimiento de la cosecha. La poda genera una modificación del flujo de la savia y una nueva configuración de ramas.

Los especialistas afirman que, en el caso de árboles de pepitas, el momento ideal para la poda es cuando se produce el llamado “descanso vegetativo”, es decir, cuando no hay hojas, lo que suele producirse en invierno.

Para el caso de la poda de los árboles de hueso, se recomienda realizar a finales del verano, cuando el árbol está en verde, permitirá una óptima cicatrización.

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