Todo lo que debes saber de los frutales de hueso


La plantación de frutales de hueso suele realizarse durante el mes de diciembre, a principios de invierno. De esta forma, la primera poda se llevaría a cabo en los comienzos de la primavera del año siguiente.

Parámetros de plantación de frutales de hueso

Las labores que irán preparando el suelo donde se realizará la plantación de los frutales favorecerá la profundidad adecuada. La salida del vivero y su arrancado no debería producirse mucho tiempo antes de la plantación. Los expertos aconsejan que este periodo sea de 15 días como máximo, para que se consiga cicatrizar las raíces.

En cuanto a la distancia a la hora de plantarlos, variará en función de que se trate de frutales de “todo viento”, donde se aplicará una distancia de seis metros, de “medio viento”, donde serán suficientes cinco metros, y para las modalidades más bajas, en que se suele usar la distancia de cuatro metros.

La técnica empleada para la plantación irá dirigida a facilitar que el aire circule de forma adecuada.

Humedad y regadíos

El exceso de humedad no es bueno para los frutales de hueso. Su explotación suele realizarse en secano, en terrenos con un buen fondo. Se dice que si el terreno es propicio, y el grado de sequedad no es grande, una plantación de secano generará frutos con más aroma y más sabrosos que si se planta en terrenos de regadío.

Si el terreno utilizado es de regadío, los árboles frutales de hueso necesitarán el riego justo para tener una mínima humedad, pero no más. Además, el riego debe paralizarse entre quince y veinte días previamente a la recogida del fruto, con el fin de evitar el riesgo de agrietamiento y debilidad del árbol. Se dice que también esta eliminación del riego antes de surgir el fruto intensifica los aromas de los futuros frutos.

Si los terrenos son soleados y están en pendiente, lo normal es que se críen unos frutos muy aromáticos, sanos y sabrosos, lo que ofrecerá mucho rendimiento al profesional de la agricultura. Sin embargo, en suelos muy llanos y con humedad acumulada, la fruta resultante de la cosecha no tendrá demasiado aroma, resultando insípida y con poco sabor.

La poda en frutales de hueso

Una de las podas más importantes para los frutales de hueso es la denominada poda de producción. La poda es el mejor instrumento para ir adaptando a los frutales de hueso al método de cultivo que se va a desarrollar.

Para llevarla a cabo, es necesario tener en cuenta algunas variables importantes:

  • El conocimiento previo de la época de fructificación y la rapidez de desarrollo de los frutos, con el fin de llevar a cabo la poda en la época más conveniente, ya que es muy importante saber cuál es la época de poda de los arboles frutales de hueso.
  • Las especies de frutales de hueso que se van a cultivar.
  • La influencia que el sistema porta – injerto tendrá en el resultado final.
  • Los parámetros que afectan al cultivo, como es el caso de la frecuencia de abonos y riegos.
  • Los controles con productos herbicidas, fungicidas y fito sanitarios.
  • Algunos factores de carácter ambiental, como es el caso de las heladas.
  • La iluminación insuficiente en el interior del frutal de hueso también va a afectar a madera. Las consecuencias que esto puede producir es que la cosecha de frutas no tenga el nivel de calidad que sería deseable de cara a un óptimo rendimiento.

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