Gestión Integrada de Plagas, de la certificación voluntaria a la obligatoriedad para todos los agricultores


La Gestión Integrada de Plagas (GIP) era un sistema de certificación voluntario hace unos años que garantizaba la producción de alimentos de forma sostenible con el medioambiente, pero desde el 1 de Enero de 2014 todos los agricultores estamos obligados a cumplir con los principios de la GIP. ¿No lo sabías? Pues no te pierdas este artículo para conocer qué es lo que debes saber. 

New Call-to-action

Origen y evolución de la Gestión Integrada de Plagas

La Gestión Integrada de Plagas (GIP) se remonta a mediados de los años 90. Fue promovida por  la Organización Internacional de Lucha Biológica (OILB), que sentó las bases de la Producción Integrada (PI), un sistema para producir alimentos de calidad desde el compromiso con el medioambiente y con la seguridad alimentaria, y manteniendo el nivel de productividad de las explotaciones agrarias.  

Para entendernos, la Producción Integrada es un sistema a medio camino entre la producción ecológica, que prácticamente no usa productos fitosanitarios, y la convencional, que hace un uso menos controlado de sus sistemas productivos. 

Antiguamente, en el sector agrícola, muchos de los tratamientos fitosanitarios que se hacían tenían un fin preventivo. Es decir, se aplicaban de forma poco racional aunque no existiera ninguna plaga, según el principio del “por si acaso” o del  “toda la vida se ha hecho así”. 

En el sistema de Producción Integrada promovido por la OILB, se apuesta por la sostenibilidad agrícola, anteponiendo métodos biológicos de control frente a los químicos, así como otras técnicas que compatibilizan las exigencias de la sociedad con la protección del medio ambiente, la productividad agrícola, y las operaciones realizadas para la manipulación, envasado, transformación y etiquetado de productos vegetales acogidos al sistema. Sin embargo, en este sistema se aceptan los tratamientos químicos siempre y cuando estén justificados y se hayan evaluado alternativas antes de llevar a cabo el tratamiento. 

Para que los consumidores pudiesen diferenciar los alimentos de Producción Integrada, surgieron protocolos de certificación y acreditación basados en auditorías y controles a los productores por parte de organismos independientes. La finalidad era certificar que una determinada explotación cumplía con los principios de este sistema. 

Así, los alimentos se diferenciaban con el sello de producción integrada, que seguramente habrás visto en los envases de frutas y hortalizas de algún supermercado.

La Gestión Integrada de Plagas, extendida y obligatoria a todos los agricultores

Como hemos comentado, la Gestión Integrada de Plagas era en principio un sistema de certificación voluntaria para los agricultores. Sin embargo, desde el 1 de enero de 2014 y a raíz de la aprobación del Real Decreto 1311/2012 de Uso Sostenible de Productos Fitosanitarios, es obligatorio que todos los agricultores apliquen sus principios. 

En este RD se establece:

  • El marco de actuación para conseguir un uso sostenible de los productos fitosanitarios.
  • Las prácticas para realizar la gestión de plagas mediante un bajo consumo de fitosanitarios, dando prioridad a los métodos no químicos y teniendo en cuenta los principios generales de la GIP. 

¿En qué se basa la GIP?

La Gestión integrada de Plagas se basa en una serie de objetivos y principios, recogidos en las guías de Gestión Integrada de Plagas, que puedes consultar completas en la web del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. A continuación te hacemos un resumen los aspectos más importantes que, como agricultor, debes tener en cuenta en tu explotación. 

  • Como norma general, tendrás que anteponer, siempre que te sea posible, los métodos biológicos a los químicos.  Si es necesaria una intervención con productos químicos, deberás elegir los que proporcionen un control efectivo y sean lo más compatibles posible con organismos no objeto de control, y evitando perjudicar a controladores naturales de plagas e insectos  como son por ejemplos las abejas. En general, hay que buscar los que tengan el menor impacto para el medio ambiente y la biodiversidad.
  • Para evaluar el riesgo de cada plaga, enfermedad o mala hierba en cada parcela, tendrás que:
    • evaluar  los niveles poblacionales.
    • evaluar su estado de desarrollo y presencia de fauna útil.
    • evaluar la fenología del cultivo.
    • tener en cuenta las condiciones climáticas, así como otros parámetros de interés.
  • La aplicación de medidas directas de control de plagas solo la efectuarás cuando los niveles de éstas superen los umbrales de intervención establecidos. Si se da el caso, tendrás que usar el equipo necesario y hacerlo con las condiciones climáticas adecuadas (sin lluvia ni viento).
  • Los productos que utilices tendrán que estar autorizados expresamente en el registro de fitosanitarios del Ministerio de Agricultura Alimentación y Medio Ambiente. La aplicación se hace  siguiendo las recomendaciones e instrucciones de la etiqueta y del asesor. Recuerda conservar un listado actualizado de todas las materias activas utilizadas para cada cultivo y en cada parcela y recinto SIGPAC.
  • En cuanto a los residuos, tendrás que minimizar su presencia y su riesgo de contaminación y tener especial cuidado con los fitosanitarios caducados, que solo podrá manipular un gestor autorizado. 

¿Qué prácticas están prohibidas?

  • Utilizar  calendarios de tratamientos, al margen de las intervenciones preventivas debidamente justificadas. 
  • Abandonar el control fitosanitario antes de la finalización del ciclo vegetativo del cultivo. 
  • El vertido en el agua y en zonas muy próximas a ella, de líquidos procedentes de la limpieza de la maquinaria de tratamiento.
  • Aplicar productos fitosanitarios en condiciones meteorológicas desfavorables.

El cuaderno de campo: una herramienta de soporte a la Gestión Integrada de Plagas

Una de las medidas de la normativa de las GIP es la obligación por parte de los agricultores de llevar un cuaderno de campo o de explotación. La normativa especifica claramente que ste puede tener tanto formato en papel, como electrónico, que sería lo más lógico teniendo en cuenta que vivimos en el siglo XXI. En él tienes que recopilar:

  • La información que tu explotación debe mantener registrada para cumplir las exigencias sobre el uso de productos fitosanitarios.
  • Otros datos relevantes para la gestión de tu finca.

Espero haberte ayudado a clarificar algunas dudas sobre lo que significa la GIP, quién debe practicarla y cómo. Recuerda que el cuaderno de explotación, en el que debes anotar el registro de uso de productos fitosanitarios, puedes llevarlo en digital. Es un formato mucho más cómodo que el papel, pues te agiliza su gestión y te ahorra mucho tiempo. La app de Agroptima te lo pone más fácil aún, permitiéndote descargar el cuaderno en un clic con el formato oficial del MAPAMA, y aportarte muchos otros beneficios como el registro desde tu teléfono móvil de todas tus labores agrícolas o el control de tus costes. ¿Quieres saber más? Prueba Agroptima gratis durante 15 días!

New Call-to-action

+No hay comentarios

Añade el tuyo