Monocultivos, una práctica poco amigable con el planeta


Definir qué es el monocultivo resulta fácil: sistema productivo agrícola que dedica toda la extensión disponible de la tierra para sembrar el mismo tipo de cultivo.

Sin embargo, lo difícil es hablar de sus ventajas y desventajas, pues por un lado es la forma más eficiente para responder a la creciente demanda de alimentos a nivel mundial, pero por el otro puede ocasionar degradación de los suelos y un problema ambiental que ya está asomando por el horizonte.

Características del monocultivo

La producción a escala de alimentos ha encontrado en los monocultivos un aliado para optimizar recursos. Su principal característica es la siembra masiva de un mismo tipo de alimento, lo que permite alcanzar grandes volúmenes a costos más bajos.

Al tratarse de una misma clase de producto, el cuidado de los cultivos se gestiona de forma general utilizando técnicas y maquinarias con tecnología de punta o con la ayuda de la denominada agricultura de precisión para sembrar, fertilizar, controlar pestes, cosechar entre otras labores que se estandarizadas.

Los monocultivos más populares en la actualidad son los de cereales como la soja, árboles como el eucalipto y pino, caña de azúcar y algodón, entre otras.

Según estimaciones de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en 2050, cuando la población mundial alcance los 9 mil millones de personas, la demanda de alimentos aumentará en un 70 por ciento. Esta situación haría pensar que la producción a escala a través de monocultivos podría satisfacer las necesidades.

Sin embargo, esta industria extensiva, pese a generar mucha cantidad, no sería una solución sino un problema, al deteriorar los terrenos productivos.

Desventajas de los monocultivos

Al tratarse de una misma especie de plantación, es más fácil que las enfermedades y plagas se propaguen, y aunque también sea más fácil aplicar los productos fitosanitarios correspondientes, hay mayor riesgo de su resurgimiento e inclusive de que generen resistencia.

Por lo anterior, los alimentos pueden contener exceso de químicos tóxicos.

Además, la sobreexplotación del suelo, que es sometido a exigencias nutricionales del mismo cultivo por largo tiempo, hace que el terreno se debilite y erosione con más facilidad, afectando también el ecosistema natural compuesto por microorganismos, insectos o diferentes especies.

Existen técnicas como la fertilización periódica o la rotación de cultivos (pese a que siga sembrándose un solo tipo de especie al mismo tiempo) que ayudarían a minimizar el impacto negativo.

¿Cuál es la opción al monocultivo?

Aunque suene obvio, la mejor alternativa para los monocultivos son los policultivos, es decir la rotación o distribución de diferentes tipos de cultivos. Se trata de combinar diferentes especies para que se complementen y aprovechen mejor los nutrientes del suelo.

Un ejemplo de la lucha contra los monocultivos en la Unión Europea es el “greening” o pago verde, que consiste en entregar una subvención anual a los agricultores que incorporen costumbres respetuosas con el planeta, entre la que se destaca la diversificación de cultivos.

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