El Plan de abonado


Una buena programación de abonado tiene que considerar las peculiaridades de la plantación, así como otra información aportada por la evaluación de las hojas, terreno y sistemas de riego utilizados.

Entre los estudios previos que pueden llevarse a cabo para evaluar los nutrientes que está recibiendo la plantación y los que necesita, está el denominado análisis foliar, que estudia las reservas de humedad en el suelo.

Además se tendrá en cuenta la recopilación de datos complementarios sobre los caracteres físico-químicos del terreno y las necesidades de nutrientes del mismo, y la información analítica del agua del riego, estudiando su contenido, aportes, calidad, etc.

 

Variables que influyen en el plan de abonado elegido

 

  • Aquellos elementos y nutrientes que la plantación está absorbiendo.

 

  • Nutrientes integrados en el agua del riego o en el terreno.

 

  • Agentes que interfieren en la absorción de los nutrientes, como es el caso de iones, microorganismos varios, antagonismos, etc.

 

Ventajas de un plan de abonado bien planificado

 

  • El respeto al medio ambiente y la biodiversidad.

 

  • Una buena planificación en el uso de productos fitosanitarios va a originar un ahorro en los fertilizantes utilizados, optimizando la productividad originada por sus efectos.

 

  • Es más sencillo cumplir la normativa sobre la producción.

 

 

Elaborando el plan

En primer lugar tenemos que evaluar la cantidad de elementos nutrientes que el terreno de cultivo necesitará.

La insuficiencia de estos nutrientes puede incidir en el crecimiento adecuado de la plantación, limitando el mismo. Por el contrario, el exceso de nutrientes genera un alto coste, tanto económico como en lo referente al medio ambiente.

La calidad del suelo es uno de los factores principales a evaluar, la materia orgánica que lo compone, el tipo de terreno y su estructura, los riesgos derivados de posibles inundaciones, la erosión, distancia a los aprovisionamientos de agua, etc.

La experiencia derivada de otros ejercicios agrícolas también será un dato importante a considerar.

En cuanto al tipo de abonado a usar, entre los principales nutrientes que podemos suministrar está el fósforo, potasio y el nitrógeno. En lo referente al nitrógeno, es muy útil evaluar la proporción de nitrógeno que aún está acumulada respecto de la cosecha anterior.

Además, la utilización de estiércol en el campo también incrementará el porcentaje de nitrógeno en el terreno, y este dato hay que tenerlo en cuenta.

 

Plan de abonado del olivo

A continuación detallamos los diferentes tipos de plan de abonado para el olivo:

 

Olivares de secano

En función de la diversidad de la producción y de las variables que pueden afectar, el profesional de la agricultura elegirá únicamente abonos nitrogenados (áreas poco productivas) o bien usar complejos abonos disponibles en sólido o líquido.

Minerales como el potasio y el fósforo se aplican a lo largo de otoño, en el caso de aplicarse por separado, o bien tras la recolección, si se añaden junto al nitrógeno. En el supuesto de abonarse con los tres elementos, se trata de un abono complejo.

Su forma de aplicación es aplicarlos directamente a las raíces de los cultivos para su óptima absorción, o bien con maquinaria específica si se utilizan productos fitosanitarios líquidos.

 

Olivares de riego

La fase previa pasa por la definición del plan anual de abonado y la proporción de nutrientes que se necesita en el olivar, considerando la estimación de la producción y los nutrientes que el agua también aportará.

El nitrógeno se aplicará sobre todo en la primavera y el verano. El fósforo se irá suministrando de forma gradual a lo largo de toda la campaña agrícola.

El potasio se aportará sobre todo hacia finales del verano y durante el otoño, época en la que el hueso va endureciendo.

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