¿Qué es la Roya Amarilla?


Se trata de un hongo que ataca especialmente al trigo. Entre sus denominaciones, a causa de unas líneas amarillentas en forma de estrías marcadas en las hojas también se conoce a esta plaga como roya lineal.

La roya amarilla se desarrolla rápidamente en temperaturas que superen los 12 grados, y con alguna humedad. Su evolución queda detenida por debajo de 2 grados y por encima de 22.

El momento de la infección comienza en el otoño, a causa de las esporas que van arrastrándose por efecto del viento.

Si el año trae un invierno con grandes vientos, la plaga se expande a una gran distancia. En los casos de que la primavera tenga temperaturas bajas y lluvias, el riesgo de que la roya amarilla se siga reproduciendo aumenta.

Esta enfermedad, producida por un hongo llamado “Puccinia striiformis”, afecta sobre todo al trigo y a la cebada. En el caso del trigo, sus efectos han sido devastadores por la intensidad de sus efectos, destruyendo cosechas enteras.

 

Los síntomas

La plaga de la roya amarilla se muestra en cultivos con matices amarillentos, pústulas de forma ovalada de longitudes muy diferentes, que impregnan las cutículas de las hojas, van desprendiendo esporas y extendiendo la enfermedad.

Según van avanzando las temperaturas, las pústulas también se incrementan, hasta estar presentes en toda la superficie de las hojas, y ofrecer a la vista una imagen estriada. Además, el incremento en las temperaturas produce un cambio en el tono, que pasa del amarillo al naranja.

 

Control de la plaga

Las medidas que más eficacia han conseguido en el control de la roya amarilla han consistido en la utilización de variedades cultivadas con un gen eficaz de resistencia contra la acción de este hongo.

Para evitar que la plaga se extienda y coja fuerza, es muy importante la anticipación en el momento en que surgen las primeras señales, manteniendo en buen estado las hojas que ya se hayan desarrollado, y las espigas. La adecuada prevención y los controles químicos constituyen la mejor solución ante este problema.

La peor consecuencia de esta plaga es la pérdida de las hojas. Incluso  el grano puede afectarse por la infección.

 

Una eficaz prevención

Como hemos visto, la infección de nuestros cultivos puede producirse desde plantaciones que se encuentran a gran distancia, debido a la acción del viento.

Por ello, resulta muy efectivo para prevenir la infección de la roya amarilla: desarrollo de procesos de rotación en el terreno, para alterar el ciclo de la enfermedad, el uso de fertilizantes adecuados, una buena labor y gestión de los residuos de la cosecha del año anterior, etc.

El uso de variedades de cultivo con poca sensibilidad y  casi invulnerables a esta plaga es la mejor medida preventiva. También es efectivo evitar en lo posible la siembra precoz, y no usar fertilizantes que aporten mucha dosis de nitrógeno.

 

Tratamientos químicos

En general, los productos fitosanitarios a emplear serán los que autoriza el Ministerio de Agricultura, que se encuentran recogidos en el Registro sobre Productos Fitosanitarios.

Aunque este tipo de medios químicos hay que tratar de evitarlo, y sustituirlo por una buena prevención, y acciones que conlleven una mayor protección del medio ambiente, si no hay más remedio podemos aplicar alguna materia activa de carácter químico, como es el caso de los llamados triazoles, tebuconazol, triadimenol, flusilazol, ciproconazol, etc.

 

(Fuente imagen: www.regioncajamarca.gob.pe)

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