Riego inteligente: ¿La revolución del futuro?


Durante los próximos años, se prevé que la agricultura mundial aumente su superficie de regadío, poniendo en marcha nuevas infraestructuras de riego con sistemas que permitan aumentar la eficiencia del aporte de agua.

Se trata de utilizar la tecnología para ahorrar agua y producir más. En este artículo te explicamos cómo el riego inteligente es la solución para aumentar la eficiencia hídrica de tus parcelas.

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Qué es el riego inteligente

El riego inteligente consiste en utilizar las tecnologías de la información y comunicación (TIC) para gestionar de un modo óptimo esta labor. El objetivo es hacer un uso más eficiente de los recursos de producción (agua, energía y fertilizantes). Y además de ahorrar en estos recursos, que aumente la producción. Se logra producir más con menos.

Variables e instrumentos de medida en el riego inteligente

La toma de decisión en el riego inteligente se apoya en la monitorización y adquisición de diferentes datos, el procesamiento de los mismos y la representación de esta información. 

Las TIC ayudan a aumentar la eficiencia hídrica, pues permite programar el riego de un modo óptimo para aprovechar el agua al máximo. Para ello se debe establecer: 

  • El momento concreto en el que se debe regar.
  • La frecuencia.
  • El tiempo de riego necesario.

Para definir estos parámetros, se deben conocer las características del cultivo, la configuración de la red de riego, el clima y el suelo de las parcelas. Con estos datos ya puedes establecer el agua que necesita la planta en cada momento.

La programación del riego inteligente se basa tanto en el control del funcionamiento del sistema de riego como en la distribución de la humedad en el suelo. Para ello, necesitas:

  • Colocar las unidades de riego de un modo homogéneo.
  • Regular la presión en cabezas, unidades y laterales de riego para lograr condiciones idóneas.
  • Utilizar contadores inteligentes. Estos dispositivos permiten conocer la frecuencia y el volumen de agua aplicado en cada riego.
  • Instalar sondas de humedad que permitan controlar la humedad en el perfil del suelo, y sondas de succión para medir los nutrientes.
  • La variable clave en el manejo del riego es el tiempo. Para controlarlo se automatiza con un programador electrónico y unas electroválvulas que mejoran la gestión y el ahorro de los costes operativos.

Instrumentos de medida de las TIC

En el riego inteligente, las TIC tienen un papel protagonista. Gracias a ellas se logra una programación óptima del riego. Las más importantes son:

  • Estaciones climáticas: gracias a ellas se calculan las necesidades teóricas de la plantación.
  • Sensores de humedad del suelo: permiten monitorizar los niveles de humedad del suelo.
  • Caudalímetros: se monitoriza el caudal y volumen de riego.
  • Logger: se trata de un sistema de recolección de información al que se conectan los equipos para enviar a la nube sus datos y consultar otros en tiempo real con cualquier dispositivo conectado a Internet. Se utiliza la tecnología GPRS.
  • Software de gestión de riego: integra todos los equipos de riego y los gestiona de un modo eficiente.
  • Sensores de temperatura: miden la temperatura del aire.
  • Sondas de succión: miden la solución nutritiva del suelo.
  • Drones: evalúan el estado del campo y sirven para tomar decisiones de riego.

El riego solar

Un ejemplo de incorporación de las TIC para aumentar la eficiencia energética es el riego con energía solar. Esta forma de aportar agua al cultivo permite disminuir los costes energéticos del riego y es una buena solución para aquellas zonas en las que no hay conexión a la red eléctrica.

Aunque se pueden utilizar otros tipos de energía renovable para generar la fuerza que bombee el agua hacia las unidades de riego, la energía solar es la que ofrece mayores beneficios.

En los proyectos de riego inteligente solar, las TIC se encargan de sincronizar la disponibilidad energética con las necesidades de riego. Es decir, los tiempos de riego se adaptan a las necesidades de cada sector en función de la irradiación disponible. Si esto se combina con los equipos de monitorización del riego, se obtiene una gestión óptima del agua y la energía.

La finalidad del riego inteligente es incrementar la rentabilidad de las explotaciones agrícolas a la vez que se minimiza el impacto ambiental, tanto la huella hídrica como la huella de carbono. Con sistemas de riego inteligente, como el riego solar, se garantiza la sostenibilidad de la agricultura de regadío.

Para concluir, se debe tener en cuenta que la tendencia de riego actual apunta hacia los sistemas de riego autónomos controlados por dispositivos informáticos que tienen en cuenta una gran cantidad de datos con los que interpretar condiciones y aplicar el riego óptimo. Con ellos se logra producir más empleando menos agua, energía y tiempo.

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