La siembra de la patata: claves de éxito


Con sus viajes a las Américas, Colón también hizo posible que el viejo mundo conociera la patata. El tubérculo forma hoy parte de la dieta de millones de personas en todo el planeta y por ello su cultivo está muy extendido.

La siembra de la patata consiste en enterrar estos tubérculos o partes de ellos en caballones para que nazcan nuevas plantas. Por lo tanto, si estás pensando en producir patata y quieres asegurarte una buena siembra, en este artículo te contamos las claves para que lo logres con éxito.

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El cultivo de la patata: origen y características

El cultivo de la patata tiene su origen en la cordillera andina. Llegó a España en el siglo XVI y rápidamente se extendió por toda Europa. Sin embargo, su cultivo no empezó a desarrollarse con fuerza hasta el siglo XVIII.

La planta de la patata, Solanum tuberosum, pertenece a la familia Solanaceae y es una herbácea con dos partes bien diferenciadas. Por un lado, la parte visible de la planta tiene unos tallos gruesos y fuertes, hojas reticuladas y flores. Esta parte visible, también llamado sistema aéreo, puede llegar a alcanzar un metro de altura y produce frutos de color amarillo. Por otro lado, el sistema subterráneo de la planta es el que guarda los tubérculos, los órganos comestibles que se desarrollan en los rizomas o tallos subterráneos.

La siembra de la patata: qué debes tener en cuenta

Si te decides por sembrar patata es necesario tener en cuenta las siguientes características: 

  • La época idónea para plantar varía según la zona. Es una de las claves de éxito del cultivo. Para establecer la mejor época hay que estudiar el estado de humedad del suelo y el contenido de agua. Se recomienda que la plantación no sea demasiado tardía para evitar épocas muy húmedas durante la maduración; evitando así el riesgo de podredumbres. En la patata de primor la fecha de plantación tendrá en cuenta el riesgo de heladas tardías.
    Por lo general, en España se suele iniciar la siembra de la patata al final del invierno, en febrero en las zonas más cálidas (como es el caso de Andalucía), y en marzo o abril en las más frías (como Galicia).
    En algunas áreas productoras de patata extratemprana se emplea la técnica del acolchado. Consiste en acolchar el terreno con una lámina de plástico negro. Al sembrar, se rompe el plástico y se hace un agujero en el que se introduce la patata de siembra. Es un método caro, pero con él se logra la precocidad del cultivo gracias a que se mantiene la temperatura del suelo, se ahorra agua, se controlan las malas hierbas y se reduce la pérdida de nutrientes.
  • La planta de la patata es de clima frío-templado. La temperatura idónea para cultivarla gira en torno a los 13 y 18 grados. El frío o el calor excesivo puede afectar a su desarrollo, así como la humedad ambiental y del suelo. Controlar la humedad del suelo es fundamental en el cultivo de la patata. El mildiu es una de las enfermedades que más cosechas malogra. La infección se da en condiciones de temperatura suave o moderada y alta humedad.
  • Aunque no es muy exigente con las condiciones edáficas, la patata necesita un suelo libre de piedras y obstáculos que impidan su desarrollo. Por lo tanto, resulta imprescindible mullir y airear bien el terreno donde se vaya a sembrar.
  • A la hora de sembrar, la profundidad también es importante. Esta debe establecerse en torno a los 7 u 8 cm. Para sembrar pueden seguirse técnicas manuales o mecanizadas.
  • La densidad de plantación idónea se sitúa entre los 35.000 y 66.000 tubérculos por hectárea. En el caso de que la plantación sea de regadío la densidad puede ser mayor.
  • La luz es un factor determinante en el desarrollo de la planta. El número de horas de luz al día se conoce como fotoperiodo. Los fotoperiodos cortos favorecen la formación de los tubérculos —también conocido como tuberización—; los largos favorecen el crecimiento vegetativo.

 Sin embargo, cada variedad de patata tiene un fotoperiodo crítico diferente. En las zonas de clima cálido se utilizan las variedades con fotopriodos críticos comprendidos entre las 13 y las 16 horas.

Maquinaria y métodos de siembra de la patata

Siembra manual de la patata

La siembra de la patata de forma manual consiste en abrir un surco en la tierra, depositar el material de siembra en él y cerrarlo de modo que quede un caballón. 

Este proceso de enterrar las patatas y que quede un caballón puede hacerse por completo de forma manual, pero también con la ayuda de motoazadas (también llamado motocultor), o surcadoras acopladas a un tractor. 

Es decir, se utiliza la maquinaria para abrir el surco y enterrar el material de siembra. Depositar cada patata en el lugar correspondiente se lleva a cabo de forma manual. Una vez hecho el caballón se puede retocar con ayuda de un rastrillo.

Siembra mecanizada de la patata

Cuando hablamos de mecanizar la siembra de la patata nos referimos al proceso de dosificar los tubérculos de siembra a lo largo del surco. En este caso no se deposita de forma manual el material de siembra, sino con maquinaria. Para ello, puedes optar por diferentes máquinas:

  1. Sembradora manual. Hay diferentes modelos, desde los tubos para plantar una a una las patatas, hasta los más completos que incluyen depósitos y una estructura con ruedas. De esta forma solo debes asegurarte de emplear la fuerza necesaria para desplazar la sembradora por la parcela.
  2. Sembradoras acopladas a motoazadas. Al motocultor le puedes añadir varios accesorios. Uno de ellos es la sembradora de patatas que facilita la siembra sin necesidad de hacer mayores esfuerzos.
  3. Sembradoras acopladas a tractor. Para los campos más extensos, puedes utilizar una sembradora acoplada a tu tractor. 

Sembradoras integrales

Además de las máquinas mencionadas, existen otras diseñadas específicamente para sembrar sin más ayuda que la del operario que conduce el tractor. En una sola pasada se abre el surco, se deposita el tubérculo y se cierra el surco. 

Las sembradoras integrales se accionan con un tractor. Existen diferentes tipos en función de los sistemas de dosificación, y también tamaños que se ajustan a la superficie a plantar o a la potencia del tractor.

En cuanto a la forma de dosificar podemos encontrar máquinas que lo hacen por gravedad, por cangilones, por pinzas o por cintas (estas dos últimas menos usadas en España). Los métodos más utilizados en nuestro país son:

  • Dosificar por gravedad. Se trata del método más sencillo. El material de siembra cae por el efecto de la gravedad desde la tolva hasta el surco. La clave del éxito de este sistema está en que el recorrido sea pequeño para que no se dañe el tubérculo.
  • Dosificar por cangilones. Con este método la patata no cae hasta el surco de forma brusca, sino que se acompaña desde la tolva al suelo. El sistema de cangilones es una especie de cinta transportadora vertical.

Además de atender a la dosificación, la siembra será un éxito si optimizas la separación entre tubérculos y entre surcos. Esto depende de la variedad de patata, el suelo, el sistema de producción y otros factores. Las sembradoras integrales te facilitarán ajustar las separaciones para lograr los parámetros óptimos en tu explotación.

En resumen, el cultivo de la patata puede mecanizarse fácilmente, no solo a la hora de sembrar, también a lo largo de todo su ciclo. En cuanto a la siembra, a más mecanización, más eficiente resultará la tarea y por tanto supondrá menos costes. Puedes comprobarlo anotando todas las tareas que realice en tu campo utilizando Agroptima. Después, el análisis de costes te permitirá conocer qué tipo de máquina o sistema se adapta mejor a tus necesidades. ¡Anímate a probarlo!

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